El martes olvidé la palabra corteza. Hoy, jueves, queriendo
recuperarla en parte, me acerqué a un árbol de la calle, toqué su superficie
rugosa, sentí su piel áspera, quise encontrarla. Fue inútil, como inútil les
parece a algunos la búsqueda.
No hablo de la búsqueda concreta, ni de una buena búsqueda, ni grande,
ni pequeña. Quiero buscar, quiero ser buscadora, las búsquedas me parecen
hermosas, placenteras, sensuales, listas, cercanas.
Cuantas cosas he olvidado, no recuerdo que día de la semana era aquel
en el que perdí el sentido de la medida, la que nos sirve para medir a los
demás. Cuando hacia semanas que ya no lo usaba me di cuenta que no lo recordaba
y que no lo echaba de menos.
Era sábado cuando inicié otra búsqueda, no lograba encontrar el verbo
escuchar, el autentico, no aquel que nos permite hurgar en nuestros pensamientos
mientras nuestra mejor amiga nos cuenta lo mal que ha pasado la semana en el
trabajo.
Durante la semana siguiente a ese sábado, empecé a remover cajas y
cajones. Desde el lunes hasta el domingo no deje de buscar recuerdos, fotos,
pulseras, libros infantiles. Encontré un montón de palabras olvidadas, enredadas
en los objetos de mi periplo vital.
La noche del miércoles me quede colgada con una idea que recuperé una
tarde de jueves, la de la negatividad y los pensamientos negativos y decidí
hacer una búsqueda exhaustiva de lo que significan. Por supuesto esa fue una
búsqueda informatizada, todas las horas libres de los dos días siguientes se me
perdieron en las redes sin obtener frutos, ni jugosos ni secos.
Cuando logré dejar atrás la perdida de tiempo decidí que pensaría en
los olvidos, empecé haciendo una lista de todo lo que había eludido,
silenciado, arrinconado en el pasado. Encontré lagunas enormes llenas de
motivos, palabras, actos, paseos, libros, canciones, viajes. Me abrumé, la
lista ocupaba páginas, páginas y más páginas.
Hoy es lunes y vuelvo a empezar, frente a la pantalla inicio mi nueva
búsqueda. Pasan las horas y páginas, páginas y más páginas se llenan de
palabras encontradas, de versos escritos, de acciones cotidianas, imágenes, colores,
guardo el documento de 9,4 MB. Suspiro, lleno de aire mis pulmones y ellos me
lo agradecen.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada